domingo, 9 de junio de 2013

Capítulo 5, Parte 2

        Cuando llego a mi casa, en lo único que pienso es en eso, en eso y solo en eso. Ese beso. Ese beso perfecto, que me hizo sentir mariposas en el estómago. Mi primer y único beso ¿Cómo pude pensar en matarlo? El jamás me mataría. O, ¿Es una estrategia para caer en su juego y, luego así, matarme? Mejor, no pienso en eso y me voy a dormir.
       Llego al colegio, evito a mis amigas y a Caguai, no quiero estar con nadie. Entramos a las aulas y la maestra da su discurso sobre la "Dignidad". Que hizo reflexionar un par de cosas, Si mato a Caguai, pierdo la dignidad, si le hago caso a mi padre, también. Para no perderla debería hacer lo que yo quiera.Y lo que quiero es no matarlo. Se que mi padre tendrá un montón de cosas por decirme, pero no me convencerá.
         Veo una nota en mi banco, la abro y dice:
         "Sobre Caguai, tienes que averiguar un montón de cosas. A mi se me escapó y te dije a quien matar. Ahora descubrí porque tener que matarlo."
           Descubrir. Jamás me ha ido bien en el trabajo de ser detective. Cuando jugaba con mi hermano a los detectives, espiando a nuestra mamá o sacarle cosas de su bolso, me descubría y terminaba en castigo. Sin embargo mi hermano descubría muchas cosas sobre ella, y le sacaba dinero.
            Lo único que falta, es que Caguai me descubra espiándolo. Si le hago caso a mi padre pierdo la dignidad, así que no creo que lo haga.
            Unas horas después de salir del colegio, me tiento y voy a la casa de Caguai a espiarlo. Me trepo, y llego a su ventana. Apenas me asomo, ya vi algo que me hizo quedar completamente paralizada.

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