No me puedo dormir. En lo único que pienso es en esos ojos color miel y sus cabellos negros como la noche, que antes tenia. Ahora solo es verde, pero no da asco, si no mas bien ternura. Es un petiso lindo. No sé, siento que me enamoré. No lo mataré, jamás mataría a alguien, mucho menos a alguien como él.
Cae otras de esas notas que mi padre manda:
"¡¡Si no lo matas antes que se vuelva oficial su color verde, no sé que pasará, pero si la gente lo ve así....!! Estoy harta de sus notas que digan que lo debo matar, no lo quiero matar, y no lo haré. Y su color verde es demasiado lindo.
-¡No lo voy a matar! Y no me importa lo que piense la gente de él.
No me contesta, claro que lo haga cuando se le de la gana ¿no?
Salgo a caminar, y veo a Caguai sentado en la vereda, veo sus ojos tristes, que dicen que en cualquier momento será verde. ¿Por qué seremos su primer objetivo? ¿Será porque somos cazadores de extraterrestre? No lo sé, y no me importa porque sé que no lo mataré. Voy hacia donde está él.
-Hola.-. Le digo.
-Vete, por favor. Me dice algo aterrorizado.
- ¿Qué pasa?
- Verás algo que no quieres ver.
- Ya lo sé verdecito.
- ¿Cómo lo sabes?
- Te espíe y te vi. Ahora dime que me querías decir en mi casa.
- Solo quería que sepas...
- ¿Qué?
Cada vez que me lo va a decir, no puede porque algo pasa. El otro día fue la caída de mi mamá, que ahora que me acuerdo, la iré a visitar. Y ahora se convierte en extraterrestre, va a ser verde, lo estoy viendo, y al parecer, sufre por ello. Me da pena, ¿Qué dirá la gente? ¿Mi papá o su papá no quiere que me diga lo que el me quiere decir?
- Sos verde.
- Si, y lo que la gente diga no me importa, porque no te voy a matar.
- ¿Por qué me tienes que matar?
- Tu familia siempre sospechó de la nuestra, siempre supo que éramos extraterrestres. Y se volvieron cazadores. Nuestro primer objetivo sería su familia, porque una vez ustedes muertos podremos conquistar la tierra fácilmente. Y eso no quiero, sabes que no te mataré.
- Ah, veo. Yo ni siquiera sabia que era cazadora.
- Tenias que descubrirlo. Cómo yo descubrí.
- Yo tampoco te voy a matar.
Me volvió a besar, no era asqueroso, él me gusta por como es, no importa su apariencia. Y se que me gusta porque me hace sentir mariposas en el estómago. Su beso fue perfecto, exactamente igual que el otro. Perfecto.
Se apartó de mi.
- Perdón.- Dice
- No pidas perdón-. Lo volví a besar. Y nos seguimos besando, ahí, en la vereda, durante treinta segundos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario